El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves nuevas sanciones económicas “tremendas” contra las dos principales compañías petroleras de Rusia, Rosneft y Lukoil, con el objetivo de aumentar la presión sobre Moscú para que ponga fin a su guerra contra Ucrania.

De acuerdo con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, las medidas buscan golpear directamente a las empresas que “financian la maquinaria de guerra del Kremlin”. Ambas fueron incluidas en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, lo que bloquea sus activos en territorio estadounidense e impide cualquier tipo de transacción con empresas o ciudadanos de Estados Unidos.

El anuncio provocó un aumento inmediato de más del 5 % en los precios internacionales del petróleo y el gas, según reportó el canal Noticias Telemundo, lo que refleja la preocupación del mercado por el impacto que las sanciones puedan tener en el suministro energético global.

En paralelo, la Casa Blanca levantó una restricción clave que limitaba el uso de misiles de largo alcance suministrados por los aliados occidentales a Ucrania. La medida permitirá a Kiev intensificar sus ataques sobre objetivos dentro del territorio ruso, marcando un giro en la estrategia militar respaldada por Washington.

Medios internacionales informaron que, tras esta decisión, Ucrania lanzó un misil de crucero Storm Shadow, proporcionado por el Reino Unido, contra una planta rusa de explosivos y combustible para cohetes en la región de Briansk.

Los analistas califican este doble movimiento —económico y militar— como una escalada significativa en la confrontación entre Washington y Moscú, mientras las negociaciones diplomáticas entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, permanecen estancadas.