Bali, Indonesia – Las intensas lluvias que azotan la isla turística de Bali han provocado devastadoras inundaciones que hasta el momento han dejado al menos nueve muertos y han obligado a unas 600 personas a abandonar sus hogares. Las autoridades locales informaron que varias carreteras principales de la capital quedaron bloqueadas, complicando la movilidad y la llegada de ayuda a las zonas más afectadas.
El desastre también impactó directamente al sector turístico, uno de los principales motores económicos de Bali, afectando hoteles, restaurantes y centros de recreación frecuentados por turistas internacionales. Funcionarios han alertado sobre posibles cierres temporales de atracciones y han pedido a los visitantes extremar precauciones.
Equipos de rescate y voluntarios trabajan intensamente para evacuar a los residentes atrapados por las aguas y proveer asistencia básica. Las autoridades meteorológicas indicaron que se esperan más lluvias intensas en los próximos días, lo que podría agravar la situación y aumentar el número de desplazados si no se toman medidas preventivas inmediatas.
Además de las labores de rescate, las autoridades sanitarias han advertido sobre el riesgo de brotes de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera y la leptospirosis, debido a la contaminación de ríos y calles inundadas. Se han instalado centros temporales de atención médica para atender a los afectados y se distribuyen medicamentos y suministros esenciales.
La población local se ha organizado para ayudar a los más vulnerables, trasladando a familias a lugares seguros y protegiendo propiedades de los daños del agua. Sin embargo, los residentes señalan que la magnitud de la inundación ha superado cualquier experiencia previa en la isla, evidenciando la vulnerabilidad de Bali frente a fenómenos meteorológicos extremos.
Organismos internacionales y ONG han comenzado a coordinarse con el gobierno de Indonesia para enviar asistencia humanitaria y evaluar la necesidad de ayudas económicas y alimentos. Mientras tanto, las autoridades locales llaman a la calma y piden a turistas y residentes mantenerse informados sobre alertas meteorológicas y rutas de evacuación.