“La única cosa real que sabemos es que competiremos en las elecciones de 2028, pero no tenemos una estrategia a largo plazo como nación. Solo estamos atrapados en ciclos de competencia por el poder”, sostuvo Cruz.
Un Llamado a la Unidad Nacional
Cruz respaldó la propuesta editorial de un periódico para convocar una “cumbre de Estado” en la que líderes políticos, empresariales y sociales trabajen juntos en una agenda nacional. Este planteamiento ha recibido el apoyo de figuras como el expresidente Leonel Fernández, el defensor del pueblo, Pablo Ulloa, y el presidente de la Junta Central Electoral, Román Jáquez.
El comunicador insistió en que la reunión debe ser un espacio de consenso estratégico y no solo un diálogo superficial. “No se trata de una sustitución del Consejo Económico y Social, sino de un foro donde los principales líderes definan temas cruciales como el modelo educativo, la seguridad social, el déficit fiscal y la política exterior, especialmente en relación con Haití”, señaló.
Cruz vinculó la falta de visión nacional, con lo que el expresidente Juan Bosch denominó “arritmia histórica”. Según Cruz, esta característica ha limitado la capacidad del país para superar sus desafíos estructurales y proyectarse en el escenario global.
“Mientras países como China y Estados Unidos planifican a 30 años, aquí seguimos improvisando. ¿Cómo queremos que sean nuestros estudiantes en 2050? ¿A qué modelo educativo aspiramos? ¿Qué haremos con el déficit fiscal? Estas son preguntas que el liderazgo nacional debe responder”, expresó.
El comunicador planteó que la cumbre debería incluir a expresidentes, líderes de partidos políticos, gremios empresariales y representantes de sectores estratégicos, pero sin caer en excesos de participación que diluyan el propósito del encuentro. “Si Estados Unidos y la Unión Soviética pudieron dividir el mundo en Yalta, y si en el Medio Oriente los enemigos se sientan a dialogar en los Acuerdos de Abraham, ¿por qué nosotros no podemos lograr un consenso?”, cuestionó.
Cruz sugirió que la cumbre se celebre cada seis meses de forma permanente, con el objetivo de tratar temas de Estado que trasciendan los gobiernos. “Los egos y la mediocridad no pueden ser más importantes que la razón de Estado. Si no aprovechamos la experiencia acumulada de nuestros líderes, estamos condenados a la mediocridad perpetua”, sentenció.