Los incesantes cuestionamientos al accionar de los agentes policiales del país, catalogados como abusos, excesos y ahora tortura, desnaturalizan el actual proceso de reforma a la Policía Nacional que se inició, precisamente, luego de un mal proceder de los uniformados cuando el Martes Santo de 2021 mataron a una pareja de esposos al confundirlos, supuestamente, con unos delincuentes a los que le daban seguimiento.

Como si se tratara de un “boomerang”, la historia se repite y parece no acabar. Pese a que ya se han dado pasos para tratar de cambiar y reestructurar la Policía Nacional y de mejorar el proceder de los miembros de la institución, los hechos contradicen el objetivo y revierten la intención de crear un cuerpo policial de confianza y credibilidad en la población.

El pasado miércoles por la noche fue arrestado el joven David de los Santos Correa en el centro comercial Ágora Mall de esta capital, luego de que este, según las autoridades, protagonizara un incidente con una señora que aún no ha sido identificada. Fue conducido ese mismo día al destacamento del sector Naco, de donde fue sacado y enviado, inexplicablemente, al hospital Moscoso Puello el jueves por la mañana, lleno de golpes y moretones. Según la versión de la Policía, todo se lo ocasionó él mismo al presentar una supuesta “crisis mental” que lo indujo a actuar violentamente “con él mismo”.