En su discurso de rendición de cuentas el pasado 27 de febrero, el presidente Luis Abinader pintó a la República Dominicana como el país más próspero del mundo. Esto debería ser un motivo de alegría para los dominicanos, pues sería un sinónimo de que estamos bien y vamos a mejorar. Sin embargo, la realidad que vive la clase media y la clase baja está myu lejos de lo que e podría llamar prosperidad.