Hace 20 años, el 11 de septiembre de 2001, un grupo de 19 terroristas de Al Qaeda cambiaron el mundo para siempre al secuestrar simultáneamente cuatro aviones de pasajeros en los Estados Unidos, estrellando dos de ellos contra las Torres Gemelas de Nueva York y otro contra el Pentágono. El cuarto se estrelló contra el suelo en Pensilvania. El ataque es uno de los sucesos más traumáticos de la historia de los Estados Unidos, cuyas consecuencias se siguen sintiendo dos décadas después.

Era la hora punta de un martes cualquiera en Manhattan y la gente caminaba hacia sus puestos de trabajo o leía los primeros correos electrónicos de la mañana en el despacho café en mano. Pero la normalidad se esfumó a las 8.46 horas de aquella mañana cuando el Boeing 767-223 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte de las Torres Gemelas, emblema reluciente de la pujanza estadounidense y, en ese entonces, los rascacielos más altos de Nueva York.