Felipe de Edimburgo e Isabel de Inglaterra duraron 73 años casados, sin embargo nunca ostentó el título de rey, ni siquiera de rey consorte. La cuestión es que en la realidad de la tradición y las reglas británicas no es tan sencillo sentarse en el trono y conseguir ese título.

Esto es debido a la tradición y a las regulaciones que rigen la corona británica, que hacen un poco más difícil conseguir el título de rey. De hecho, solamente los descendientes directos de la familia real británica pueden ser considerados como reyes.