Imagina que para conseguir una tarjeta SIM con la que usar tu celular tuvieras que permitir a la compañía telefónica el registro de datos tan personales como tus huellas dactilares, las facciones de tu rostro o el iris de tus ojos.

En México ya es una realidad, al menos oficialmente, desde el pasado sábado: ese día entró el vigor el decreto con el que se creó el llamado Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil.

El ambicioso objetivo de esta base de datos es recopilar la información incluidos los datos biométricos de los propietarios de los 126 millones de líneas de telefonía que existen en el país.

La finalidad del padrón, según el gobierno, es que esta información ayude a las autoridades para evitar la comisión de delitos como extorsiones telefónicas o secuestros.