Un niño de tan solo 2 años de edad padece cáncer de piel y las precarias condiciones en que vive empeora aún más su salud a no contar con necesario para que pueda sentirse mejor.

A su corta edad le ha tocado vivir una difícil batalla, luchar con un enemigo silencioso, pero cruel, el cáncer de piel. Con una edad en que la mayoría de los niños ríen, juegan y gritan para que los alimenten, este pequeño llora por las molestias que le ocasiona su enfermedad, la luz que le ciega y por la picazón que le obliga a rascarse constantemente.