Fue un momento difícil, cuando había pasado de ser el líder del más grande entonces partido de masas, el PRD, Partido Revolucionario Dominicano, a ser cabeza de un pequeño, por ese momento, grupo de seguidores, el PLD, Partido de la Liberación Dominicana.

Han pasado más de cuatro decenios. Trataban de mancharlo a él y su novel organización con un hecho horrendo y repugnante.

La confusión política reinaba. Ciertas gallaretas de siempre como ahora, que aún no se recuperan de sus frustaciones, difamaban. Viles. Se han estrellado con la historia, la certeza y la verdad.

Juan Bosch llegó a decir a sus colaboradores cercanos luego del asesinato de Orlando Martínez el 17 de marzo de 1975 que había que buscar el móvil de ese horrendo hecho en la publicación de grabaciones de cintas magnetofónicas que suministraba quien entonces era el más famoso espía de conversaciones telefónicas en República Dominicana.