Un año antes de morir, Héctor Lavoe fue adoptado por una madre y su hijo, quienes lo llevaron a vivir a Orlando, Florida, y le brindaron una mejor calidad de vida. Sin embargo, el destino del Cantante de los cantantes estaría marcado por la tragedia

En sus últimos meses de vida, el Cantante de los Cantantes no lo tuvo todo perdido. Mejoró su salud y volvió a sonreír gracias a un joven que lo ayudó de manera altruista. La historia es contada en el libro «Cada cabeza es un mundo» de Jaime Torres Torres.