Un auto estaba cruzando las vías de un ferrocarril de carga en un barrio del sur de Río de Janeiro, en Brasil, cuando sufrió una avería mecánica y quedó parado justo sobre los rieles. Segundos después, el tren pasó por el lugar y arrastró en su recorrido al vehículo, en cuyo interior se encontraba su conductora.

El tren había activado los frenos cuando el maquinista divisó el vehículo en medio de las vías, pero por el tamaño de la formación, recién se detuvo por completo unos 50 metros más adelante, 18 segundos después de embestir al coche, al que arrastró todo ese tramo por las vías.