Actualmente el uso de la pornografía está enormemente extendido por todo el mundo, y sus usuarios no dejan de crecer, generando uno de los negocios más novedosos y prolíferos de la era tecnológica.

Sin embargo, su consumo puede generar numerosos efectos en nuestro cerebro que, por norma general, no se comentan, y que pueden provocar problemas muy serios para quien recurre a este contenido sin ningún tipo de control.