En las calles de Estocolmo –capital de Suecia–, de Copenhague –Dinamarca–, de Oslo –Noruega– o de Helsinki –Finlandia–, y hasta en supermercados, oficinas, autobuses y metros, resulta difícil ver personas con mascarilla. En muchas ocasiones son los turistas quienes lucen el tapabocas en espacios públicos de estos países del norte de Europa.

Según una encuesta reciente de la firma de investigación de mercados Yougov, solo entre el 5 por ciento y el 10 por ciento de las personas consultadas en los países nórdicos afirmaban utilizar mascarilla contra la covid-19 en los lugares públicos, una proporción que ha permanecido estable desde que empezó la crisis.