El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ordenó públicamente al máximo responsable de las aduanas del país que dispare a matar a narcos de drogas, en una de sus amenazas más explícitas en los cuatro años de letal campaña antidroga, el pilar de su presidencia.

Duterte aseguró que no autorizó las ejecuciones extrajudiciales, pero amenazó de muerte a los narcotraficantes. Tanto él como la policía nacional, que se hizo cargo de gran parte de la campaña antidroga, dijeron que la mayoría de los sospechosos abatidos por la policía durante la iniciativa se resistieron y pusieron en peligro la vida de los agentes.