A las 20.48, hora peninsular, se ha completado una misión histórica: la vuelta de Estados Unidos, a través de la NASA y de la compañía de Elon Musk, Space X, a los viajes espaciales con astronautas. Desde la tragedia del Challenger (el transbordador que estalló el 28 de enero de 1986 tras su despegue, retransmitido en directo), el programa espacial tripulado se vio cuestionado. Las dudas se vieron ratificadas el 1 de febrero de 2003, cuando el Columbia se desintegró sobre Texas y Luisiana. El lanzamiento en julio de 2011 del Atlantis puso fin al programa, que ha dependido desde entonces de los Soyuz rusos, que han transportado a las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional (EEI) durante esta última década.

“Con esta misión, EE UU recupera autoestima, promueve su industria aeronáutica y abre la puerta a una nueva era de colaboración privada en una carrera espacial cada vez más ambiciosa, como demuestran las recientes misiones a Marte, en especial la estadounidense y la china”, explica Alberto Santiesteban, ingeniero aeroespacial de una industria auxiliar de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken llegaron el pasado 31 de mayo a la Estación Espacial como los primeros pasajeros de una compañía privada y tras nueve años sin viajes tripulados estadounidenses.

Este sábado, emprendieron el viaje de vuelta, pese a que las condiciones meteorológicas, con la presencia de una fuerte tormenta en Florida, hacían peligrar los planes de regreso. La “cápsula tomó una trayectoria segura”, informó la compañía SpaceX en un comunicado en el que mantenía los planes previstos.

El amerizaje se completó a las 20.48 (hora peninsular española) en la costa oeste de Florida. Se habían previsto otras zonas, pero la tormenta Isaías podría evolucionar a huracán y se situó en la costa oriental, por lo que se descartó este litoral para la vuelta de los dos astronautas.

Bob Behnken, que se despidió la noche del sábado de sus compañeros de la Estación Espacial (dos colegas rusos, Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner, y del jefe de la misión, el capitán Chris Cassidy) junto a Doug Hurley, envió un mensaje antes del inicio de su regreso: “Lo más difícil fue ponernos en órbita, pero lo más importante es regresar a casa”.

Antes de la despedida, mostró un dinosaurio dedicado a su hijo y a los niños que les han demostrado su admiración y apoyo durante esta misión de dos meses. “Tremor el apatosaurio vuelve a casa con sus papás”, dijo Behnken.

La Crew Dragon, nombre de la nave de SpaceX, entró en la atmósfera y soportó con el escudo térmico el aumento de temperatura que se registra en esta fase. Ya lo ha hecho varias veces, por lo que la resistencia de los dispositivos está más que probada. Una vez superada la zona, y a casi 800 kilómetros por hora, desplegó los primeros paracaídas que permiten frenar y estabilizar la cápsula. Minutos después, estos dispositivos dieron paso a otros cuatro grandes paracaídas que han facilitado el amerizaje sobre el golfo de México.

Al completar con éxito la misión, EE UU evitará pagar unos 80 millones de dólares (68 millones de euros) por asiento en el programa ruso, del que dejará de depender para sus misiones espaciales. Además, abrirá la vía para una inversión de 3.000 millones de dólares (2.500 millones de euros) prevista en SpaceX para realizar en los próximos años seis viajes de ida y vuelta a la Estación Espacial Internacional con cuatro astronautas por misión. En 2014, la NASA otorgó a Boeing y a SpaceX contratos por un total de 6.800 millones de dólares para desarrollar el programa comercial de transporte espacial.

Behnken y Hurley durmieron en la cápsula ocho de las 19 horas del viaje de regreso a la Tierra desde la EEI. Según informó la NASA, fueron despertados desde el centro de control con una grabación de audio de los hijos de ambos.

En la Estación Espacial Internacional han permanecido 62 días, durante los cuales dieron 1.024 vueltas a la Tierra, dedicaron 114 horas a la investigación y vieron llegar y salir de la estación espacial a varios vehículos espaciales, según informó la NASA. Behnken participó en cuatro paseos espaciales con el astronauta de la NASA al mando de la EEI, Chris Cassidy.

Fuente: El País