En medio de las reaperturas escolares y planes para iniciar clases en algunos estados de Estados Unidos, la preocupación de miles de padres de familia, profesores y estudiantes se centra en posibles contagios de coronavirus que puedan suceder al interior de estos establecimientos educativos en un momento donde la pandemia no ha sido controlada en el país y siguen aumentando velozmente los casos y los fallecimientos.

Precisamente, un caso sucedido en Israel, donde un solo estudiante contagió a 25 profesores de coronavirus ha llamado la atención de muchos países sobre las consecuencias de reapeerturas escolares precipitadas.

Israel, un país con más de 83,000 contagios y al menos 606 decesos por coronavirus, reabrió a finales de mayo todas sus escuelas, pero en cuestión de días se informó que un plantel de Jerusalén presentaba varios contagios de coronavirus, lo que rápidamente se convirtió en el brote más grande en una sola escuela del país.

El virus se propagó a los hogares de los estudiantes y luego a otras escuelas y vecindarios, infectando finalmente a cientos de estudiantes, maestros y familiares.

” Un solo estudiante que no sabía que estaba contagiado logró enfermar a 25 maestros. Hasta ahora se han cerrado al menos 25 escuelas en la ciudad”, indicó a CNN, Arak Kaplan, director de la asociación de padres de familia.

Kaplan señaló también que la escuela donde se presentaron los contagios tiene más de 1,200 estudiantes, algo que exponencialmente generó más casos.

En todo el país, miles de estudiantes y profesores fueron puestos en cuarentena.

De acuerdo a Eli Waxman, profesor del Instituto de Ciencia Weizmann y presidente del equipo que asesora al Consejo de Seguridad Nacional de Israel sobre la pandemia, la reapertura de las escuelas en Israel “fue un gran fracaso”.

Waxman dijo que es necesario tener clases con menos estudiantes, además que los alumnos usen tapabocas y sus escritorios estén separados guardando las normas de distaciamiento social y con ventilación adecuada.

Bajaron la guardia y generaron un caos

El gobierno de Israel consideró que el manejo de la pandemia en los primeros meses había sido exitoso. Con un poco más de 9 millones de habitantes, el país cerró rápidamente sus fronteras, además cerró escuelas a mediados de marzo e introdujo el aprendizaje a distancia para sus dos millones de estudiantes. En abril, la Pascua y el Ramadán se celebraron en confinamiento.

En mayo, las tasas de contagios habían caído considerablemente, por lo que las autoridades de educación decidieron que reabrirían gradualmente sus clases, pero el 17 de mayo indicaron que todos los estudiantes podían regresar de manera segura a sus aulas.

El primer ministro del país, Benjamin Netanyahu, señaló en ese momento que la agenda más importante de su gobierno eran los empleos. Su nuevo ministro de Educación, Yoav Gallant, indicó que la misión inmediata del sistema escolar era permitir que los padres regresaran al trabajo con tranquilidad y para eso brindarían a los menores de edad la oportunidad de regresar a clases para su propio bienestar emocional y pedagógico.

Días después a la reapertura, una madre llamó a un maestro de la escuela secundaria ‘Gymnasia Ha’ivrit de Jerusalén’, diciendo que un estudiante de séptimo grado había dado positivo por el virus.

Al día siguiente, la escuela confirmó otro caso en el noveno grado. Aquellos dos contagios produjeron al menos que otros 154 estudiantes y 26 miembros del personal también se infectaran.