Entre el primero de marzo y el 22 del presente mes de julio, un total de 813 policías de esta ciudad han renunciado a sus trabajos y otros 1,172 iniciaron el proceso para seguir abandonando dicho departamento policial.

La situación es debido a los cambios que las autoridades neoyorkinas han efectuado en esa agencia, entre ellos la eliminación de mil millones de dólares de su presupuesto, el desmantelamiento de la unidad anticrimen que enfrentaba los criminales, asaltantes, ladrones y personas violentas.

Además, la creación de una comisión de civiles encargada de supervisar el uso por parte de la policía de las modernas tecnologías de vigilancia, prohibirle la llave de cuello a un detenido, aun resistiendo el arresto; establecer criterios para disciplinar a los policías, lo mismo que para identificarlos con problemas disciplinarios.