El pasado 17 de mayo fue el primer día desde el 25 de marzo que la República Dominicana no registró ninguna fallecido por COVID-19. Una noticia de lo más alentadora tras dos meses en los que el país ha confirmado casi 13 000 casos y más de 430 fallecidos por culpa de la enfermedad asociada al nuevo coronavirus. Ahora llega el momento de dilucidar cómo será la reapertura de la economía y, sobre todo, de analizar la forma en que debe ejecutarse la vuelta de la actividad turística al país.

¿Qué hacer con el turismo en República Dominicana?

Sobra decir que el turismo es uno de los principales ejes de la economía dominicana. Sus playas y sus hoteles de lujo están acostumbrados a recibir cada año a millones de turistas procedentes de todos los rincones del planeta. Sin embargo, de momento y hasta que se produzca una nueva orden, permanecen cerrados a cal y canto.

En este sentido, Francisco Javier García, ministro de Turismo de la República Dominicana, ha confirmado que están trabajando en un protocolo de seguridad sanitaria destinada a que el sector turístico pueda reanudar su actividad en menos de un mes. Sin embargo, ha alertado que la reapertura de los hoteles y de la actividad económica que mueven no depende exclusivamente del país. Serán claves las políticas que el resto de naciones del mundo promuevan a la hora de permitir la circulación de pasajeros en avión.

Como es obvio, República Dominicana no tiene capacidad interna para satisfacer las elevadas necesidades de su sector turístico. Por ello, el propio ministro, a pesar de estar trabajando para la implantación de ese protocolo, el cual promete que garantizará al máximo la salud, se muestra preocupado ante las restricciones al transporte y las cuarentenas de 14 días que se están imponiendo en otros países.

El impacto económico del coronavirus en el sector turístico dominicano

El daño sobre el sector y sobre la economía del país a nivel general ha sido colosal. De hecho, al igual que vimos al comienzo de la pandemia en China, país en el que el coronavirus devastó el negocio de los casinos y de los grandes hoteles turísticos, en República Dominicana esos efectos se están empezando a notar.

En concreto, el sector turístico prevé, en uno de los escenarios más optimistas, caídas superiores al 10 % en términos de ingresos respecto al año pasado. En los peores, suponiendo que las restricciones de los principales países exportadores de turistas a República Dominicana sean muy severas, pueden superar con creces el 20 %. A esto hay que unir el temor infundado en los viajeros respecto a acometer desplazamientos de largo recorrido y a salir de sus naciones de origen, a lo que habría que añadir que muchos de ellos también pueden estar experimentando dificultades económicas.

En definitiva, aunque República Dominicana tenga un panorama incierto ante sí debido a la crisis del coronavirus y a su dependencia económica del turismo, hay señales para la esperanza. El país se prepara para garantizar la seguridad de sus visitantes y muchas personas se encuentran deseosas de retomar su actividad cotidiana y de disfrutar de unas merecidas vacaciones allí.