Hoy, en un hecho histórico y vergonzoso, el pueblo dominicano ha presenciado el irrespeto y la irreverencia de los que se aferran al poder a costillas del trabajo y el dinero del pueblo.

La indignación que hoy sentimos debe ser el combustible que nos impulse a seguir luchando por nuestros derechos. En vez de perder la esperanza debemos de unir nuestras voces y exigir que la JCE asuma su responsabilidad y las consecuencias de este atropello a la democracia y la ciudadanía.

El PLD ha demostrado en estos 20 años que el secuestro institucional es su forma de operar y no está dispuesto a aceptar la voluntad popular. Vienen “tiempos recios”; este es solo el principio.

No nos van a reducir. No nos van a intimidar. No nos van a amedrentar. No nos van a distraer.