“Si bien los túneles subterráneos no son algo nuevo a lo largo de la frontera entre California y México, la sofisticación y longitud de este en particular demuestra las arduas labores que las organizaciones criminales transnacionales emprenden para facilitar el contrabando transfronterizo“, comentó el agente especial a cargo de las investigaciones de Seguridad Nacional en San Diego, Cardell Morant.

La existencia del pasadizo fue descubierta inicialmente en agosto de 2019, y después la Policía mexicana identificó la entrada del túnel y agentes estadounidenses comenzaron a mapear el pasaje subterráneo desde México.