El comité de emergencia convocado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó a sesionar este miércoles para definir las medidas a tomar sobre el nuevo coronavirus que se expande a otros países desde China, donde ya dejó al menos nueve muertos.

Los expertos del organismo internacional están reunidos en Ginebra para decidir si clasifica el brote como “una emergencia de salud pública de alcance internacional”, una designación que únicamente suele emplearse cuando se trata de epidemias muy graves. El listado de miembros del comité muestra a 15 miembros y cinco asesores de varios países, entre ellos dos especialistas chinos.

Esta nueva cepa de coronavirus, que se descubrió en la ciudad de Wuhan (centro de China), generó una enorme inquietud por su conexión con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), que mató a unas 650 personas en China continental y Hong Kong en 2002-2003.

En términos de la OMS, la denominación significaría que se trata de un “acontecimiento extraordinario” en el que un brote constituye “un riesgo para la salud pública de los otros Estados, por la propagación internacional de la enfermedad” y requiere de una enérgica respuesta internacional.

La OMS solo ha utilizado esa denominación un puñado de veces, como en el caso del virus H1N1, o fiebre porcina (2009); la epidemia del virus del Ébola (2014-2016), el virus del Zika (2016) y el brote del virus del Ébola en República Democrática del Congo desde 2018.

Ya se registraron diagnósticos positivos del coronavirus en Japón, Corea del Sur, Tailandia y Taiwán. Estados Unidos confirmó el martes el primer paciente verificado en su territorio.

En tanto, el número de nuevos casos aumentó drásticamente en China, que es el epicentro del brote. Hasta la medianoche del martes había 440 casos confirmados en 13 jurisdicciones, dijo Li Bin, subdirector de la Comisión Nacional de Salud. “Ya ha habido contagio entre humanos e infección de trabajadores médicos”, señaló durante una conferencia de prensa con expertos sanitarios. “La evidencia ha mostrado que la enfermedad se ha transmitido a través de las vías respiratorias y existe la posibilidad de mutación vírica”.

Las preocupaciones se agudizan ante la proximidad de las festividades y vacaciones por el Año Nuevo Lunar, cuando tradicionalmente centenas de millones de chinos viajan para visitar sus familias.

Los casos ya se registraron en casi la mitad de las provincias del país, incluidas las megalópolis de Beijing y Shanghái. El miércoles también se confirmó un caso en la región semiautónoma de Macao.

El antecedente del SARS, que dejó cientos de muertos entre 2002 y 2003, es negativo para China: la OMC criticó entonces a Beijing por haber tardado en dar la alerta y haber querido esconder la envergadura de la epidemia.