La vitrina que cubre un fragmento del bólido de Cheliábinsk expuesto en el Museo Estatal de Historia de los Urales del Sur, en la ciudad rusa que da nombre al famoso meteorito, se elevó espontáneamente el pasado sábado, dejando perpleja a la administración de la institución.

El hecho sucedió en pleno horario público, cuando la estructura de cristal comenzó a subir por sí sola hasta detenerse a una altura de aproximadamente 10 centímetros. Al principio, ninguno de los presentes se percató de ello, ni siquiera aquellos visitantes que se encontraban próximos al objeto.

El problema fue resuelto luego de que un empleado de seguridad advirtiera la inusual posición del cristal.

Incertidumbre y conjeturas:

Desde el museo inicialmente expresaron desconocer las causas de lo ocurrido, indicando que el sistema que mueve la vitrina no había registrado ningún problema técnico.

Este miércoles, el director de la institcuión, Vladímir Bogdánovski, conjeturó con el sistema electrónico que mueve la vitrina pudo haberse visto afectado por el campo magnético del propio cuerpo celeste o bien por una señal externa.