Un tribunal de Sudán condenó el sábado al expresidente Omar al Bashir por lavado de dinero y corrupción y lo sentenció a dos años en un centro de rehabilitación.

Este es el primer fallo de una serie de procesos legales contra al-Bashir, a quien también reclama la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y genocidio por el conflicto de Darfur en la década de 2000.

El juez Al Sadeq Abdelrahman señaló que la pena prevista para este delito es de hasta 10 años pero el sistema legal no permite la condena de personas de más de 70 años. Por ello, dictó su confinamiento en un centro social por esos dos años.

Además, el tribunal ordenó la confiscación de los bienes incautados a Al Bashir en su domicilio.

El exgobernante había defendido que el dinero era parte de un monto de $25 millones otorgados por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, para ayudar al país y el resto del dinero fue gastado en asuntos de interés público. 

La condena llega a un año de que manifestantes sudaneses iniciaron una revuelta contra su autoritario gobierno. En sus tres décadas en el poder, Sudán entró a la lista estadounidense de países que patrocinan el terrorismo y su economía se resintió por años de mala gestión y sanciones de Washington.

Al Bashir fue derrocado por el Ejército el 11 de abril después de cuatro meses de protestas populares y desde entonces está en la prisión de Kober, en Jartum. 

Al Bashir está acusado de crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional (CPI) por el conflicto de Darfur, que comenzó en 2003 tras el levantamiento en armas de dos grupos rebeldes y que supuso más de 300.000 muertos y 2. 5 millones de desplazados. Por el momento Al Bashir no ha sido acusado en su país de estos crímenes.