Este miércoles 11 de septiembre se cumplen 18 años de uno de los hechos que marcaron la historia del siglo XXI: el atentado a las Torres Gemelas. Ese día, cuatro aviones de pasajeros fueron capturados por terroristas islamistas, dos de ellos fueron dirigidos contra el World Trade Center en Nueva York, uno contra el Departamento de Defensa en Washington y otro se estrelló en Pensilvania. Los ojos del mundo entero quedaron atónitos ante las desoladoras imágenes que se podían ver.

En esa jornada de 2001, cerca de 3.000 personas fallecieron y otras 6.000 resultaron heridas en los ataques, los cuales aún en la actualidad en cierto modo repercute en la política de Estados Unidos y en la forma en la que viven sus habitantes. El registro fotográfico y fílmico que fue publicado posteriormente a los atentados, son la muestra de magnitud del ataque.

En junio de este año fueron halladas una serie de más de 2.400 fotos inéditas de aquella trágica jornada. Las imágenes fueron recuperadas en una serie de CD dañados y en su mayoría datan de un período que abarca mediados de septiembre y principios de octubre de 2001. Las mismas, que aparentemente tomadas por un trabajador de la construcción que ayudó a despejar la destrucción del World Trade Center y sus alrededores, brindan un panorama desolador de las consecuencias inmediatas del ataque contra las Torres Gemelas.

Tomadas desde edificios aledaños y desde el suelo, las imágenes muestran a trabajadores y maquinaria pesada sumergidos en un abismo profundo y siniestro de hierro chamuscado, metal doblado y los esqueletos de los edificios. 

Otras fotos documentan una vista desolada y apocalíptica desde la audiencia, que muestra los puntos turísticos más famosos, como el Winter Garden Atrium.

En 2018 por otra parte, salió a la luz una filmación sobre el día del ataque. Allí se pueden observar los momentos posteriores al atentado. La filmación, la cual fue restaurada en alta definición, muestra nuevas imágenes del ataque contra el World Trade Center. Además, se ven las reacciones de bomberos y varios testigos directos del hecho en plena calle.

La grabación de casi media hora fue realizada por el camarógrafo Mark LaGanga, quien en ese entonces trabajaba para la cadena CBS News, y deja a la vista también a los equipos de rescate cubiertos de polvo y de escombros. En otro fragmento además se muestra a algunos sobrevivientes del ataque correr del lugar.

Tras el atentado terrorista, los equipos de emergencias recuperaron entre los escombros 291 cuerpos. También 19.500 partes de cadáveres. Los rescatistas salvaron a miles de lesionados tras la catástrofe, pero 850 de ellos murieron durante los operativos. Y los bomberos, policías y expertos que trabajaron en el infierno y sobrevivieron, hoy tienen un 20% más de posibilidades de sufrir un cáncer que aquellos que no participaron en los rescates tras el atentado terrorista.

“El derrumbe de dos torres de 110 pisos provocó que miles de toneladas de acero, cemento, cristales y amianto, además de los miles de litros de combustible de aviación y miles de kilos de plásticos, al arder, liberaron en la atmósfera indiscutibles sustancias cancerígenas”, explicó la prestigiosa revista médica Lancet.

El fuego que consumió las torres tardó en apagarse 69 días, y 1717 familias nunca recuperaron el cuerpo de sus seres queridos.

Después de aquel fatídico 11 de septiembre, un 200 por ciento de Manhattan, -cifra que incluye no sólo las personas que residían en esa zona (100%), sino también las que sólo estudiaban o trabajaban allí (entre otras)-, sufrió estrés post-traumático. Una enfermedad que arrastran todavía hoy miles de sobrevivientes, y que a 18 años de la catástrofe, aún impide dormir a muchos.

Fuente: El Perfil