Mientras los principales medios de masas se la pasan hablando del teatro de la oposición en Venezuela, dos potencias nucleares están viviendo una escalada de tensiones que no se daba en décadas. India y Pakistán están al borde de una nueva guerra, pero ¿por qué ahora?

El pasado 26 de febrero aviones indios se adentraron 80 kilómetros en territorio pakistaní en el marco de una operación antiterrorista para bombardear un campamento del grupo yihadista Jaysh -e- Mohammed, que menos de dos semanas atrás había cometido en Pulwama el atentado más letal contra fuerzas indias en décadas. Murieron 42 soldados, y supuso el punto de inflexión en una guerra asimétrica que Pakistán lleva realizando desde 2003 contra India a través de grupos islamistas y separatistas en la región disputada de Jammu y Cachemira.

A pesar de que India justificó la violación de la soberanía territorial de Pakistán con que se trataba de una operación anti-terrorista, el gobierno pakistaní vio la operación como una agresión que no se daba desde la guerra de 1971; ni siquiera durante la guerra de Kargil en 1999 aviones indios entraron en territorio pakistaní. Esa misma noche, el ejército de Pakistán inició una serie de ataques a lo largo de la frontera militar que divide ambos países, iniciando una escalada de hostilidades que, en este momento, no sabemos cómo puede terminar. Ambos países ya han perdido un avión de combate cada uno, y las fuerzas pakistaníes tienen como rehén a un piloto indio.

El origen del conflicto: La descolonización británica Sin embargo, para entender el conflicto actual debemos remontarnos a 1947.

Las tensiones actuales entre India y Pakistán se deben a una disputa por los territorios de Jammu y Cachemira (J&C) que surge con la descolonización británica en 1947.

Los líderes del Jammu y Cachemira querían que ese territorio se mantuviese independiente de India y Pakistán, algo que fue posible gracias a la Ley de Independencia de la India del Parlamento británico, que aprobaba la descolonización de los territorios.

Su gobernador Hari Singh, sin embargo, debido a que era hindú, quiso integrar el territorio en India. Esto provocó que las tribus pastún de Pakistán invadieran el territorio, de mayoría musulmana, iniciando así la primera de las cuatro guerras indo-pakistaníes.

Cuando las tropas de Hari Singh estaban siendo derrotadas por las tribus pakistaníes, éste firmó el 26 de octubre de 1947 el ‘Instrumento de Adhesión’, que convertía oficialmente el territorio de Cachemira en parte de la India.

Tras esto, las fuerzas indias entraron en Jammu y Cachemira para frenar el avance pakistaní. La contienda se saldó con una victoria de las fuerzas indias que sufrieron menos bajas, menos heridos y mantuvieron el control de dos tercios de Jammu y Cachemira.

Los ciudadanos musulmanes de esta zona pasaron a una posición secundaria en la sociedad debido a la exaltación del nacionalismo hindú que promovía y sigue promoviendo India. Esto lo aprovechó Pakistán para comenzar su injerencia a través del apoyo de insurgentes en los territorios indios de la región.

En 1971 India utilizó la misma táctica contra Pakistán, apoyando a movimientos independentistas y explotando un conflicto que terminaría en una guerra y la creación del nuevo estado de Bangladesh en territorios que habían sido pakistaníes. Esta guerra llevó las relaciones de India y Pakistán a un punto irreconciliable y forzaron la creación de la ‘Línea de Control’, una frontera militar de más de 700 kilómetros de largo que divide el territorio de Jammu y Cachemira entre la zona india y la zona pakistaní.

Pakistán nunca aceptó las derrotas de 1947, 1965 y 1971, por lo que a finales de los años 80 y principios de los 90 se lanzó a apoyar grupos integristas islámicos inspirados en los muyahidines afganos como una fuerza de choque contra la presencia hindú en las regiones disputadas.

Fuente: actualidadrt