La periodista Alicia Ortega denunció haber recibido amenazas desde una celda en el penal de La Victoria, presuntamente vinculadas a su cobertura sobre el caso de Matías Avelino Castro, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del comunicador José Silvestre. La comunicadora agradeció la solidaridad de colegas y sectores sociales, destacando que este tipo de intimidaciones representan un atentado contra la libertad de expresión y el derecho ciudadano a recibir información. Afirmó que continuará ejerciendo un periodismo crítico e independiente pese a las presiones.
En medio de este contexto, el asesinato del ex capitán policial Cándido Medina Sánchez, quien debía testificar en dicho proceso, ha generado serias interrogantes. Aunque inicialmente las autoridades calificaron el hecho como un atraco, testimonios y evidencias apuntan a posibles inconsistencias en esa versión. Testigos aseguran que no le fueron sustraídas pertenencias de valor, y que el celular, reportado como robado, habría sido manipulado posteriormente. Además, días antes del crimen, personas desconocidas habrían fotografiado el vehículo del ex oficial.
Las circunstancias del asesinato, captado parcialmente por cámaras de seguridad, han incrementado las sospechas de que podría tratarse de una ejecución para silenciar un testimonio clave. A pesar de la denuncia formal interpuesta, familiares y testigos afirman no haber sido interrogados por las autoridades, lo que ha generado preocupación sobre el avance de la investigación. El caso se mantiene bajo análisis mientras crece la exigencia pública de esclarecer los hechos y garantizar justicia.