Un fuerte impacto ha generado en México la confesión de un rapero vinculado al asesinato de tres estudiantes de cine cuyos cuerpos fueron disueltos en ácido. El caso, ocurrido en el estado de Jalisco, involucra a Mauricio Omar Palma Gutiérrez, conocido artísticamente como QBA, quien admitió ante las autoridades haber participado en la desaparición de los jóvenes por órdenes de un grupo criminal. Según la investigación, los estudiantes fueron secuestrados el 19 de marzo en el municipio de Tonalá tras ser confundidos con integrantes de un grupo rival.

Durante su declaración ante el juez, el acusado reconoció que disolvió los cuerpos en ácido sulfúrico con la intención de eliminar evidencias del crimen. También aseguró que no era la primera vez que realizaba este tipo de acciones, afirmando que el grupo criminal para el que trabajaba le pagaba alrededor de tres mil pesos semanales por sus servicios. Las autoridades sostienen que el rapero comenzó su vinculación con actividades delictivas cuando era adolescente y que combinaba su carrera musical con tareas dentro de la organización criminal.

La noticia provocó indignación y tristeza en la sociedad mexicana, especialmente entre estudiantes y familiares de las víctimas. En distintas ciudades, jóvenes salieron a manifestarse para exigir justicia y denunciar la violencia que afecta al país. El caso se convirtió en un símbolo del impacto del crimen organizado en México y del peligro que enfrentan miles de jóvenes en regiones donde operan grupos criminales.