En el segmento televisivo “El Cuerpo y el Delito”, el analista Juan La Mur examinó el lenguaje corporal del chofer Kairon Antonio Peralta, cuyo caso generó controversia tras su desaparición durante más de diez días en Haití. Inicialmente, familiares denunciaron que se trataba de un secuestro y que los supuestos captores exigían 50 mil dólares para su liberación. Sin embargo, el propio Peralta apareció posteriormente afirmando que logró escapar tras aprovechar un descuido de sus presuntos captores. Las circunstancias del caso despertaron sospechas sobre la posibilidad de un autosecuestro, hipótesis que comenzó a ser considerada por las autoridades.
Durante el análisis, Juan La Mur explicó que su evaluación se basa en técnicas de programación neurolingüística (PNL) y en la observación del lenguaje no verbal. Según indicó, uno de los elementos más llamativos en las declaraciones de Peralta fue la exageración emocional mostrada durante la rueda de prensa. El especialista sostuvo que, ante acusaciones de mentira, lo habitual es que una persona reaccione con enojo, indignación o desafío, emociones que no se observaron en el comportamiento del chofer. En cambio, predominó una actitud de autocompasión y un discurso centrado en sus sentimientos más que en los detalles concretos del supuesto secuestro.
El analista también destacó ciertos microgestos que, según su interpretación, podrían indicar ansiedad o intento de sostener un relato poco sólido. Entre ellos mencionó un parpadeo notable justo cuando Peralta afirmó estar diciendo la verdad, así como inconsistencias en su postura corporal, tono de voz y respiración. Además, señaló que las lágrimas observadas durante la entrevista podrían reflejar arrepentimiento más que sufrimiento por un hecho traumático. No obstante, La Mur aclaró que el análisis del lenguaje corporal solo ofrece indicios y no constituye una prueba definitiva, por lo que corresponde a las autoridades determinar, mediante investigación formal, si realmente hubo secuestro o si se trató de un autosecuestro.