Un video grabado meses antes de su muerte volvió a generar conmoción en México tras revelar el miedo de una joven venezolana que presagiaba su propio asesinato. La mujer, identificada como Kenni Mireya Finol, trabajaba como dama de compañía en la capital mexicana y dejó un mensaje en el que mostraba golpes y lesiones en su cuerpo. En la grabación, difundida posteriormente por medios y redes sociales, la joven pedía clemencia a un hombre al que señalaba como responsable de las agresiones. El caso expuso nuevamente los riesgos que enfrentan mujeres migrantes vinculadas al trabajo sexual en el país.
Según reportes policiales y testimonios recogidos en la investigación, Finol solicitaba en el video que le permitieran tiempo para recuperarse de las golpizas y regresar a Venezuela. La joven señalaba directamente a Brayan Mauricio González, presuntamente relacionado con el grupo criminal La Unión Tepito, como su agresor. La organización criminal, originada en la Ciudad de México, ha sido vinculada a delitos como extorsión, secuestro, tráfico de drogas y homicidio. La súplica de la joven, sin embargo, no evitó el desenlace fatal que temía.
El caso de Finol también se conecta con una serie de asesinatos de mujeres que trabajaban como modelos o escorts en México y que anunciaban sus servicios en la página “Zona Divas”. Investigaciones periodísticas señalan que varias de estas jóvenes, muchas de ellas extranjeras, terminaron siendo víctimas de violencia extrema. Finol había viajado desde Venezuela con la intención de ayudar económicamente a su familia, especialmente a su madre enferma. Su historia se convirtió en símbolo de una problemática más amplia: la vulnerabilidad de mujeres migrantes atrapadas entre redes de explotación, crimen organizado y un sistema de justicia que, en muchos casos, no logra llevar a los responsables ante los tribunales.