Durante una entrega del programa televisivo “Los Opinadores”, los conductores centraron su agenda en denuncias verbales contra un empresario identificado como Domingo Ureña, a quien vincularon con incidentes de violencia y con supuestas irregularidades documentales relacionadas con actividades comerciales en Santiago. En el espacio se mencionó un circo con ring de lucha libre y se hicieron alusiones a un velatorio y a instituciones públicas, pero sin exhibir en cámara los documentos citados. La producción afirmó contar con un equipo dedicado a buscar información en terreno. Los panelistas retaron al aludido a “desmentir” las afirmaciones mediante su propio programa, y plantearon que existirían respaldos pendientes de ser entregados por una fuente.
El contenido también derivó hacia una discusión sobre transparencia en el deporte y la política local, con señalamientos a grupos que, según los comentaristas, habrían manejado recursos sin rendición de cuentas en etapas anteriores de la administración municipal. En ese tramo, el programa defendió su línea editorial como “no acomodada”, respondió a críticas de televidentes en Estados Unidos y sostuvo que no actúa en favor de ningún proyecto nostálgico de la dictadura. La conversación subrayó que las reacciones negativas en la diáspora no cambiarían el tono del panel.
En el cierre, los presentadores abordaron el debate público sobre el uso del apellido Trujillo en la política contemporánea. Para sustentar su postura, leyeron fragmentos de una carta atribuida a Nicolás Gabriel Trujillo, familiar del dictador, en la que se rechaza la reivindicación del régimen y se cuestiona a un aspirante conocido como “Ranfis”. El programa utilizó esa lectura como argumento de autoridad y como marco para condenar la violencia de género y la impunidad. Al tratarse de un formato de opinión, las acusaciones y caracterizaciones expuestas requieren verificación independiente antes de asumirse como hechos.