El cantautor dominicano Riccie Oriach reafirma en entrevista que su propuesta artística nace de una búsqueda constante de identidad y memoria cultural. Desde temprana edad se interesó por la raíz dominicana y por explorar sonidos del mundo para integrarlos en una experiencia musical sin fronteras. Para el artista, la música no responde a géneros rígidos, sino a colores, emociones y recuerdos. Esa filosofía se traduce en una fusión que conecta el folclor caribeño con influencias globales, construyendo un lenguaje propio que invita a reflexionar sobre el origen de los ritmos contemporáneos.

Su producción “Viaje del Infinito” representa, según explica, una transformación en proceso. El proyecto integra cumbia, salsa y merengue con expresiones tradicionales como la sarandunga, los palos y el gagá, manifestaciones de fuerte raíz afrocaribeña. Oriach sostiene que muchos sonidos actuales, incluso urbanos, tienen vínculos históricos con estos ritmos ancestrales. En su visión, comprender esa herencia permite valorar el recorrido cultural que conecta generaciones y territorios.

En el plano personal, el artista destaca la influencia de su abuela como pilar emocional y fuente de inspiración. Una de sus composiciones surge precisamente de la nostalgia tras una breve visita antes de su partida al extranjero. Para Oriach, las vivencias familiares y las amistades de juventud se transforman en canciones que pueden resonar en quienes han atravesado experiencias similares. Su discurso combina memoria, identidad y experimentación sonora como ejes centrales de su propuesta artística.