La familia de la dominicana Ana Julia Quezada, condenada en España por el asesinato del niño Gabriel Cruz, expresó públicamente su dolor y pidió perdón a la sociedad española tras el crimen que conmocionó al mundo. El caso, ocurrido en 2018 en la provincia de Almería, provocó una profunda indignación internacional cuando se confirmó que la mujer, pareja del padre del menor, había estrangulado al niño de ocho años. La tragedia colocó a República Dominicana bajo el foco mediático debido al origen de la acusada. En un reportaje televisivo realizado en la provincia de La Vega, familiares de Quezada manifestaron su consternación y afirmaron que nunca imaginaron que pudiera cometer un hecho de tal magnitud.

Durante la entrevista, la madre y los hermanos de la acusada recordaron la vida de Ana Julia antes de emigrar a España. Según relataron, la mujer salió del país siendo muy joven con la esperanza de encontrar mejores oportunidades económicas. Sus familiares describieron una infancia marcada por la pobreza y el esfuerzo, y aseguraron que fue criada con valores. Sin embargo, señalaron que desconocen qué pudo llevarla a cometer el crimen. La madre de Quezada, una mujer de edad avanzada y con problemas de salud, expresó que nunca enseñó a su hija a hacer daño a nadie y manifestó sentirse devastada por la tragedia que afecta tanto a la familia del menor como a la suya.

El caso también ha abierto un debate sobre la violencia contra menores en contextos de conflictos familiares. Especialistas advierten que, en algunos episodios de violencia de pareja, los niños pueden convertirse en víctimas indirectas de disputas entre adultos. Psicólogos consultados señalan la importancia de detectar señales de violencia temprana y de brindar apoyo emocional y terapéutico a las familias involucradas. Mientras tanto, los familiares de Ana Julia reiteraron su petición de perdón a la familia de Gabriel Cruz y al pueblo español, reconociendo la gravedad de un crimen que dejó una profunda huella en la conciencia colectiva.