El asesinato de Wilson Amado, conocido como “Canastica Racing”, ha encendido nuevamente las alarmas sobre el impacto de las carreras ilegales de motocicletas en la autopista 6 de Noviembre. El joven, quien participaba activamente en este tipo de competencias, fue atacado a tiros frente a un establecimiento tras haber ganado una carrera, según reportes preliminares. Tras resultar herido, fue trasladado a un centro de salud donde falleció, mientras las autoridades investigan las circunstancias del hecho y su posible vínculo con disputas dentro de ese entorno.
La Policía Nacional informó la detención de varias personas, entre corredores y presuntos patrocinadores, como parte de las acciones para frenar esta práctica que combina apuestas y riesgos extremos. Testimonios recogidos en la comunidad donde residía el joven señalan que estas competencias suelen implicar grandes sumas de dinero, lo que incrementa la tensión y los conflictos entre participantes. Las autoridades han reiterado que mantienen operativos en la zona con el objetivo de prevenir nuevas tragedias y reforzar la vigilancia en puntos identificados como críticos.
Especialistas en seguridad vial advierten que las carreras clandestinas representan un problema recurrente que no solo expone a los participantes, sino también a conductores y peatones. El caso reabre el debate sobre la necesidad de políticas más efectivas de prevención, educación y control para reducir la incidencia de estos eventos. Mientras continúan las investigaciones, la muerte de Amado vuelve a poner en el centro de la discusión la responsabilidad social y la urgencia de medidas sostenidas frente a este fenómeno.