Un incidente violento marcó la celebración del campeonato en el estadio Quisqueya Juan Marichal, cuando un fanático con bandera amarilla provocó a jugadores del Licey en pleno terreno. La tensión aumentó mientras se instalaba la plataforma para la entrega del trofeo, generando empujones, discusiones y el uso de gas pimienta por parte de la seguridad. El altercado interrumpió momentáneamente el protocolo y obligó a redoblar esfuerzos para contener a los involucrados. Testigos señalaron que la presencia masiva de aficionados en el campo dificultó la rápida intervención de los agentes encargados del orden durante los minutos más críticos de la jornada.
La situación se agravó cuando varios seguidores intentaron acceder al área del clubhouse para celebrar con las Águilas, lo que provocó enfrentamientos con el personal de seguridad. Ante la presión, las puertas fueron cerradas y el acceso quedó restringido, afectando el trabajo de la prensa y del equipo organizador. Aunque el fanático fue finalmente sometido, especialistas consideran que debió ser retirado del terreno desde el primer momento para evitar la escalada de violencia. El episodio dejó en evidencia fallas en los protocolos de control de multitudes en eventos deportivos de alta convocatoria nacional, según analistas consultados tras el incidente ocurrido.
A pesar de la nota negativa, la ceremonia continuó y las Águilas Cibaeñas recibieron el reconocimiento como campeones, entre aplausos y medidas de seguridad reforzadas. Autoridades deportivas reiteraron el llamado a mantener la convivencia pacífica en los estadios y anunciaron revisiones a los mecanismos de acceso para futuras celebraciones. El equipo representará al país en la Serie del Caribe, con el reto de trasladar su éxito local al escenario regional. Dirigentes y organizadores coinciden en que la experiencia servirá para fortalecer la logística y garantizar celebraciones más seguras sin empañar el valor deportivo del título obtenido por la franquicia santiaguera.