El programa Los Opinadores desarrolló una emisión marcada por un tono confrontativo y denuncias públicas, centradas en presuntas irregularidades en el cobro del servicio de agua en Santiago. Durante la transmisión, los conductores afirmaron haber recibido informaciones sobre facturaciones que, según su planteamiento, incluirían valores asociados a la recogida de basura dentro del recibo de agua. Las declaraciones estuvieron dirigidas a advertir a la ciudadanía y cuestionar la gestión de la corporación encargada del servicio, generando un debate sobre transparencia y supervisión institucional.

En el espacio también se abordaron críticas hacia funcionarios locales y nacionales, así como cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades ante las denuncias. Los comentaristas insistieron en la necesidad de investigar los procesos de facturación y de garantizar claridad en los cargos aplicados a los usuarios. El programa, caracterizado por su estilo directo, sostuvo que la discusión responde a reclamos de sectores de la población que exigen mayor rendición de cuentas en la administración de servicios públicos esenciales.

La emisión concluyó reafirmando la línea editorial del espacio como tribuna de opinión y fiscalización mediática, destacando que las acusaciones expuestas requieren verificación por parte de las instituciones competentes. Más allá del tono crítico, el contenido evidenció la tensión existente entre sectores de la prensa, autoridades y ciudadanía en torno a la gestión de recursos y la confianza en los organismos responsables de los servicios básicos.