En “El Show del Mediodía”, el debate giró en torno a una decisión de Pro Consumidor relacionada con una muñeca cuestionada por su idoneidad para menores. En el panel, varios participantes coincidieron en que la compra de juguetes recae en los adultos y que la prioridad debe ser orientar a madres, padres y tutores sobre contenidos, edades recomendadas y posibles efectos en el desarrollo. La conversación incluyó testimonios familiares y llamados a revisar con cuidado qué productos llegan al hogar durante temporadas de regalos.

Un psicólogo invitado insistió en que la prevención inicia con información clara y acompañamiento. En esa línea, el programa conectó el tema con otros hábitos de consumo infantil, especialmente el uso de videojuegos de violencia. Se mencionó que la Organización Mundial de la Salud reconoce un trastorno asociado al uso problemático de videojuegos, lo que reactivó la discusión sobre límites, supervisión y tiempo de pantalla. Los comentaristas subrayaron que, por comodidad, algunos adultos delegan el entretenimiento en pantallas sin evaluar mensajes, rutinas y señales de alarma.

Más allá del tono humorístico típico del espacio, el intercambio dejó dos ejes: el rol regulador del Estado y la corresponsabilidad familiar. En lo regulatorio, se pidió que Pro Consumidor explique criterios técnicos, etiquetado y medidas adoptadas para proteger a la niñez. En lo doméstico, se recomendó conversar con los menores, establecer reglas consistentes y privilegiar juguetes y contenidos que promuevan creatividad y habilidades sociales. El programa cerró recordando tradiciones locales de regalos y reafirmando que la decisión final está en manos de quienes compran, pero que esa libertad exige criterio. También se sugirió verificar instructivos, advertencias y certificaciones, así como denunciar irregularidades ante canales oficiales. Productores y comercios, dijeron, deben colaborar retirando artículos riesgosos y reforzando campañas de educación para el consumo responsable.