Las autoridades austríacas revelaron un caso de fraude sentimental que durante años se mantuvo oculto bajo una red de relaciones paralelas cuidadosamente sostenidas. El protagonista, identificado como Sonco, ciudadano originario de Gambia, fue detenido en 2014 tras múltiples denuncias presentadas por mujeres que aseguraban mantener vínculos formales con él sin conocer la existencia de las demás. La investigación comenzó cuando una de sus esposas descubrió documentos que evidenciaban matrimonios simultáneos, lo que llevó a una alerta policial y a la posterior apertura de un expediente por estafa y engaño sistemático.

De acuerdo con el informe judicial, al menos once mujeres confirmaron haber contraído matrimonio con el acusado, mientras otras aseguraron estar comprometidas o en relaciones estables. Las pesquisas determinaron que Sonco solicitaba préstamos personales y ayudas económicas bajo promesas de proyectos familiares o emergencias médicas, acumulando decenas de miles de euros sin intención de devolución. En varios casos, las denunciantes señalaron que, al exigir el reembolso, el hombre cortaba toda comunicación o desaparecía temporalmente, lo que consolidó la hipótesis de un patrón reiterado de manipulación emocional con fines financieros.

El proceso judicial evidenció la complejidad de los delitos afectivos, donde la línea entre el engaño personal y el fraude económico suele difuminarse. Expertos en criminología destacan que este tipo de casos ha aumentado con la globalización y la movilidad internacional, facilitando la creación de identidades paralelas. La sentencia contra Sonco sentó un precedente en Austria al reconocer el impacto psicológico y patrimonial sobre las víctimas, reforzando la necesidad de mecanismos legales que aborden de manera integral las estafas basadas en relaciones sentimentales.