La tristeza y la negación marcan a los familiares de los jóvenes Marcel Paulino y Yamilet Martínez, quienes perdieron la vida la madrugada del viernes durante una carrera de vehículos. En medio del duelo, allegados relatan la dificultad de aceptar la pérdida y describen la llegada de los cuerpos como un golpe devastador que confirma una realidad que muchos aún se resisten a asumir. El silencio se apoderó de sectores como Las Caobas, donde residían, transformando calles habitualmente activas en espacios de recogimiento y luto.

Uno de los testimonios más conmovedores corresponde a la madre de Hansen, residente en Italia, quien viajó al país con la intención de reencontrarse con sus cinco hijos, sin imaginar que su regreso estaría marcado por el funeral de uno de ellos. Vecinos y familiares coincidieron en que la tragedia ha dejado una huella profunda en la comunidad, generando reflexiones sobre el valor de la vida y los riesgos asociados a prácticas imprudentes al volante. La voz quebrada de padres y amigos revela un dolor compartido, acompañado de sentimientos de culpa y preguntas sin respuesta.

José Paulino, padre de uno de los fallecidos, hizo un llamado público a los jóvenes para que escuchen a sus padres y eviten conductas peligrosas, convencido de que la obediencia y la prudencia pueden salvar vidas. Mientras tanto, Anderling Matos, quien resultó herido en el incidente, se encuentra en su hogar en proceso de recuperación. Los cuerpos de Marcel Paulino y Yamilet Martínez fueron sepultados en el cementerio Cristo Redentor, en una ceremonia marcada por el llanto, la impotencia y el clamor colectivo por mayor conciencia y responsabilidad en las vías.