La periodista Nuria Piera reveló la reaparición parcial del expediente del Regina Express, una de las tragedias más graves vinculadas al tráfico ilegal de migrantes en la historia dominicana. Ocurrida en 1980, la tragedia dejó al menos 22 personas fallecidas tras ser encerradas en tanques de agua del barco, provocando asfixia. A más de cuatro décadas de los hechos, sobrevivientes denunciaron que nunca recibieron compensación económica ni respuestas judiciales, y que el expediente había permanecido desaparecido en archivos judiciales, impidiendo cualquier resarcimiento o sanción a los responsables.

Tras gestiones periodísticas, el caso fue localizado en un archivo muerto, con más de 500 páginas que incluyen interrogatorios, incautaciones, reportes médicos y documentos judiciales. La fiscal Jenny Berenice Reynoso confirmó la existencia del expediente, aunque de forma incompleta. Entre las ausencias más relevantes figuran el interrogatorio al capitán de la nave y decisiones clave del proceso judicial. También persiste la incertidumbre sobre un supuesto depósito millonario ordenado como garantía de responsabilidad civil en el Banco de Reservas, cuya trazabilidad aún no ha sido confirmada por las autoridades ni por las compañías señaladas como propietarias del barco.

La investigación periodística expuso contradicciones sobre la titularidad de la embarcación, atribuida en distintos documentos a varias navieras internacionales, ninguna de las cuales asume responsabilidad directa. Abogados consultados advierten que el caso plantea interrogantes complejas sobre prescripción, liquidación de expedientes y responsabilidad penal y civil. Aunque la figura de crimen de lesa humanidad no aplicaría estrictamente, especialistas plantean la necesidad de crear nuevas categorías jurídicas para hechos que afecten gravemente a la sociedad. El caso Regina Express reabre así un debate pendiente sobre justicia, memoria y la obligación del Estado de no permitir que tragedias de esta magnitud queden impunes.