El actor Julián Gil afirmó públicamente que su expareja Marjorie de Sousa le habría propuesto desistir de la prueba de ADN relacionada con su hijo en común. Según el testimonio difundido, la condición incluía retirar la demanda penal que pesa en su contra. La información salió a la luz mediante un audio presentado en el programa De Primera Mano, conducido por Gustavo Adolfo Infante, donde se escucha la supuesta negociación entre las partes.
De acuerdo con el equipo legal de Gil, la negativa a realizar la prueba genética implicaría vulnerar derechos fundamentales del menor, al impedir la claridad jurídica sobre su filiación. Los abogados sostienen que la realización del estudio es indispensable para garantizar la protección legal del niño y evitar futuras controversias. Asimismo, subrayaron que el actor ya inició una acción penal contra la actriz, lo que abre la posibilidad de que el proceso continúe en tribunales mientras se definen las medidas correspondientes.
El caso mantiene atención mediática por su impacto en el ámbito legal y familiar. Especialistas señalan que este tipo de disputas suele resolverse mediante resoluciones judiciales que priorizan el interés superior del menor. Mientras tanto, ambas partes permanecen en una fase de confrontación legal, a la espera de que las autoridades determinen los pasos a seguir y definan si procede la prueba genética solicitada.