El comunicador El Internacional Mamola volvió a generar debate con sus segmentos de farándula en De Extremo a Extremo, donde mezcló espectáculo, opinión y reclamos públicos. Durante la emisión, abordó desde controversias deportivas vinculadas al Tigres del Licey hasta cuestionamientos a la organización de eventos y compromisos mediáticos. El tono frontal, cargado de ironía y dramatismo, reactivó la conversación en redes sociales sobre los límites entre comentario farandulero y responsabilidad comunicacional en la televisión nacional.
En su intervención, Mamola criticó cancelaciones, supuestas pérdidas económicas y decisiones que afectarían a fanáticos y figuras públicas. También aludió a ausencias en actividades corporativas y a la gestión de invitados artísticos, elevando la discusión a un plano de respeto institucional. El comunicador defendió el rol del programa como plataforma de visibilidad y respaldo a talentos, al tiempo que exigió reciprocidad y profesionalismo. Estas declaraciones se produjeron en un contexto de alta audiencia, donde cada comentario amplifica su impacto y genera lecturas encontradas.
Uno de los focos fue el artista Don Miguelo, a quien Mamola reprochó incumplimientos y abrió la puerta a una eventual reconciliación mediática. El llamado incluyó una invitación simbólica para cerrar el año con presencia artística y renovación de vínculos. El episodio confirma cómo la farándula televisiva funciona como termómetro social: expone tensiones, negocia perdones y redefine reputaciones en tiempo real, consolidando a estos espacios como escenarios de poder blando dentro del ecosistema cultural dominicano.