El comunicador Juan La Mur exhortó a recuperar el reposo dominical como práctica esencial frente al ritmo acelerado de la vida contemporánea. Durante su intervención, cuestionó una cultura que, a su juicio, ha invertido las prioridades al vivir para trabajar en lugar de trabajar para vivir. Recordó palabras del papa Francisco sobre la importancia de rescatar el domingo como día de descanso y reflexión, subrayando que el cuerpo humano no es una máquina inagotable. Sin promover la inactividad, advirtió sobre los riesgos de una rutina laboral desmedida que termina por desgastar física y emocionalmente a las personas.
La Mur criticó además la obsesión social por el éxito material y el consumo, una mentalidad que —según expresó— se inculca desde edades tempranas bajo la premisa de ser “el número uno” y alcanzar riqueza prematura. Señaló que la acumulación de bienes no garantiza bienestar, citando enfoques filosóficos que sostienen que la verdadera riqueza radica en reducir necesidades, no en multiplicar posesiones. En ese contexto, planteó que la felicidad no depende exclusivamente del dinero, recordando que incluso sectores privilegiados enfrentan crisis emocionales profundas.
El mensaje incluyó una invitación amplia y respetuosa hacia distintas tradiciones religiosas. Mencionó el sabbat judío y el viernes islámico como ejemplos de jornadas consagradas al descanso y la espiritualidad. Más allá de credos específicos, propuso dedicar al menos un día a la familia, al disfrute personal y a la reflexión. “La vida es ahora”, concluyó, insistiendo en que establecer límites al trabajo y al consumo es clave para una existencia equilibrada.