El terapeuta Juan La Mur afirmó que, en una relación, el odio puede ser menos devastador que la indiferencia. Durante su intervención en un espacio televisivo, sostuvo que mientras exista rabia, dolor o incluso rencor, todavía hay una conexión emocional entre las partes. Según explicó, esos sentimientos negativos evidencian que el vínculo no se ha extinguido por completo. “Se odia lo que en algún momento se quiso”, expresó, subrayando que el conflicto, aunque incómodo, puede indicar que aún hay algo que resolver.
A juicio del especialista, la indiferencia representa un punto crítico y, en muchos casos, irreversible. Describió esta actitud como fría, pasiva y glacial, capaz de generar altos niveles de ansiedad en quien la recibe. El sentimiento de invisibilidad —cuando la pareja deja de mostrar interés genuino— puede resultar profundamente devastador. En ese escenario, aclaró, ya no se trata de amor ni de apego saludable, sino de una reacción emocional alimentada por la inseguridad y el temor al abandono.
Como recomendación, Juan La Mur fue enfático: cuando una persona perciba que se ha vuelto irrelevante para su pareja, debe tomar distancia. Permanecer en una relación donde el desinterés predomina puede conducir a dinámicas de sometimiento emocional. “El amor no se mendiga”, señaló, insistiendo en que prolongar una relación marcada por el olvido solo profundiza el daño. Para el terapeuta, el verdadero final no lo marca el enojo, sino la ausencia total de interés, que constituye —según sus palabras— el desenlace más silencioso y definitivo.