La extenista Anna Kournikova mantuvo su embarazo lejos del foco mediático durante al menos ocho meses, hasta sorprender al mundo con el nacimiento de sus mellizos junto al cantante Enrique Iglesias. Mientras se aguardaban las primeras declaraciones de la pareja, un recorrido por una tienda especializada en artículos infantiles aportó detalles inéditos sobre cómo la deportista logró preservar su intimidad. Según la vendedora, Kournikova acudía al establecimiento con la excusa de comprar para una “amiga”, lo que evitó cualquier sospecha sobre una gestación propia.

De acuerdo con el testimonio, la rusa nunca acudió acompañada por Iglesias y mantenía un estilo discreto: camisetas holgadas y vaqueros, sin signos visibles de embarazo. La empleada aseguró que, pese a las visitas frecuentes, el personal jamás tuvo certeza de que la extenista estuviera esperando bebés. “Siempre muy natural, sencilla y amable”, describió, destacando que su comportamiento no despertaba curiosidad ni rumores entre los clientes. La última visita, relató, estuvo marcada por compras de decoración y artículos para el hogar, coherentes con su perfil habitual como clienta.

La tienda confirmó que Kournikova es usuaria recurrente tanto del local físico como del sitio web desde hace aproximadamente un año. Valoran su trato cercano y respetan su privacidad, permitiéndole recorrer el espacio “a su aire”. En más de una ocasión, incluso, dejó su número telefónico para ser contactada cuando llegaran productos específicos, un gesto de confianza que el personal resguardó con estricta confidencialidad. El episodio revela cómo, con discreción y planificación, la pareja logró vivir uno de los momentos más importantes de su vida lejos de la presión mediática, reforzando su conocida decisión de proteger su esfera personal.