En el programa Enfoque Matinal se desarrolló un análisis amplio sobre los orígenes históricos y sociales del odio, la exclusión y la discriminación, vinculando estos fenómenos con procesos políticos, culturales y comunicacionales aún vigentes. Durante el espacio se abordaron ejemplos internacionales, desde la Segunda Guerra Mundial hasta casos contemporáneos en Europa, para explicar cómo ideologías extremas pueden permanecer latentes dentro de instituciones formales, incluso cuando existen marcos legales diseñados para sancionarlas. El panel coincidió en que el progreso humano no ha eliminado estas conductas, sino que las ha transformado.
Los comentaristas señalaron que la exclusión no surge de manera natural, sino que es aprendida mediante procesos de socialización y discursos repetitivos que construyen enemigos colectivos. Se recordó que el principio de igualdad es una creación humana destinada precisamente a contrarrestar siglos de dominación, racismo y jerarquización social. También se hizo referencia a experiencias históricas como el apartheid, la Inquisición y la segregación europea, explicando cómo estos modelos dejaron herencias culturales que todavía influyen en la conducta social y política de muchos países.
El análisis se centró finalmente en la realidad dominicana, donde —según lo expuesto— el Estado y la comunicación política pueden contribuir, directa o indirectamente, a reproducir narrativas de exclusión. Se advirtió que cuando desde estructuras oficiales se promueve confrontación, la violencia se expande sin control y termina afectando a toda la sociedad. El programa concluyó que nadie nace odiando, pero que el discurso público tiene un poder determinante en la formación de actitudes colectivas. La reflexión llamó a revisar el rol de los medios, la política y la educación como herramientas esenciales para frenar la normalización del rechazo y fortalecer una convivencia basada en dignidad, igualdad y responsabilidad social compartida.