El mundo del espectáculo volvió a estremecerse tras una serie de acontecimientos que encendieron las redes sociales y los programas de entretenimiento. Mientras el Auditorio Nacional celebraba con entusiasmo el regreso de Luis Miguel a los escenarios, otro tema acaparó la atención mediática: la ruptura entre el actor Gabriel Soto y la actriz Geraldine Bazán, una separación que desató uno de los escándalos más comentados de la farándula mexicana en los últimos años.

La confirmación llegó mediante un comunicado publicado por el propio Gabriel Soto en sus redes sociales, apenas minutos después de que la revista TV Notas difundiera una polémica portada. En el mensaje, el actor informó que desde hacía cuatro meses atravesaban un proceso de separación y aseguró que la decisión no estuvo relacionada con terceras personas. No obstante, el texto hizo referencia directa a las versiones que lo vinculaban con el hijo de Marjorie de Sousa y Julián Gil, negando categóricamente cualquier responsabilidad y calificando las acusaciones como falsas.

De forma paralela, la revista publicó presuntas conversaciones privadas en las que, según su versión, Geraldine Bazán habría solicitado a Marjorie de Sousa que sometiera a su hijo a una prueba de ADN, convencida de que Gabriel Soto sería el padre biológico. La información provocó una reacción inmediata del público y de los medios, elevando el conflicto a su punto más álgido. Entre comunicados, demandas legales y versiones encontradas, la historia se transformó en un drama mediático de alcance internacional, evidenciando una vez más cómo la vida privada de los artistas puede convertirse en un espectáculo público que genera controversia, juicios anticipados y un intenso debate social.