Durante su intervención, el comunicador Juan La Mur analizó la permanencia de estereotipos sexuales que aún influyen en la forma en que hombres y mujeres son juzgados socialmente. Según expuso, persiste la idea de que una mujer que expresa abiertamente su deseo sexual o mantiene relaciones sin vínculos sentimentales es vista de forma negativa, especialmente cuando se trata de relaciones formales o matrimonio. Este enfoque, sostuvo, continúa marcando diferencias profundas entre las expectativas sociales hacia ambos sexos.

La Mur explicó que históricamente el hombre ha sido educado para separar con facilidad el amor del sexo, mientras que a la mujer se le inculca desde temprana edad que la intimidad debe estar ligada al afecto, al compromiso o al matrimonio. Esta diferencia cultural genera presiones emocionales distintas, ya que muchas mujeres aún sienten culpa o conflicto interno al asumir una vida sexual libre. No obstante, reconoció que en los últimos años se observa un cambio progresivo, con más mujeres defendiendo el derecho al sexo como experiencia personal, sin obligaciones sentimentales.

Pese a esta transformación social, el comunicador señaló que en contextos como el dominicano todavía predomina una visión tradicional en amplios sectores masculinos. Muchos hombres, afirmó, continúan diferenciando entre la mujer con la que buscan diversión momentánea y aquella con la que desean construir un proyecto familiar. Esta dualidad mantiene vigentes los prejuicios y refuerza roles desiguales. El planteamiento de La Mur concluyó invitando a la reflexión individual: cuestionar qué lugar desea ocupar cada persona dentro de estas dinámicas y hasta qué punto los estereotipos condicionan decisiones íntimas. El debate, sostuvo, no se trata de moral, sino de libertad, respeto y coherencia emocional en una sociedad que avanza, pero que aún arrastra patrones culturales profundamente arraigados.