Durante su programa, el comunicador Juan La Mur abordó con tono firme y reflexivo el reciente caso de feminicidio ocurrido en el Distrito Nacional, un hecho que volvió a sacudir a la opinión pública. El juez José Alejandro Vargas dictó un año de prisión preventiva contra Martín Batista Ogando, acusado de dar muerte a su expareja Geraldine Ivette Sánchez Baldera, de 29 años. En audiencia, el magistrado fue directo al advertirle que debía prepararse para enfrentar una posible condena de hasta treinta años de prisión, conforme a lo que establece la legislación dominicana para este tipo de crímenes.

Según el expediente, el acusado se presentó al lugar de trabajo de la víctima con el alegado propósito de conversar. Minutos después, le disparó en la cabeza y posteriormente lanzó su cuerpo en plena vía pública, en un acto que evidenció extrema violencia. Juan La Mur relató el caso con indignación, subrayando la crudeza del hecho y la forma en que la agresión fue ejecutada, no solo como un crimen, sino como un mensaje de posesión y castigo. El comunicador recordó que este tipo de acciones no surgen de la nada, sino de una cultura que aún normaliza el control y la incapacidad de aceptar el rechazo.

En su comentario final, Juan La Mur dirigió un mensaje directo a los hombres que atraviesan rupturas sentimentales. Les exhortó a no dejarse dominar por la ira, los celos o el deseo de venganza, recordando que ninguna decepción justifica quitar una vida. Enfatizó que una decisión impulsiva puede significar pasar tres décadas en prisión, perder la libertad y destruir para siempre a los hijos y familiares involucrados. Concluyó señalando que el dolor emocional es pasajero, que el tiempo cura, y que treinta años de encierro representan un precio demasiado alto por una reacción momentánea.