En una edición especial del programa Buena Noche con Nelson Javier, el maestro Anthony Ríos ofreció una entrevista marcada por la emoción, la memoria y la reflexión profunda. El cantautor fue presentado como una de las figuras más completas de la música dominicana, no solo por su trayectoria artística, sino por la carga filosófica que impregna cada una de sus palabras. Durante la conversación, Ríos destacó la importancia de iniciar temprano en la música, especialmente en Santiago, ciudad que considera cuna de grandes intérpretes formados desde la niñez con disciplina, sensibilidad y vocación auténtica.

El artista agradeció el espacio televisivo y confesó que la entrevista representaba un reto personal, al tratarse de un encuentro largamente esperado. Entre anécdotas y recuerdos, evocó momentos vividos junto a colegas y amigos del medio, resaltando el valor del acompañamiento humano en una carrera exigente. Para Ríos, la satisfacción verdadera nace cuando el arte logra provocar bienestar emocional, tanto en quien crea como en quien escucha. Esa conexión, afirmó, es la que justifica décadas de entrega constante al oficio musical.

En el tramo final, el maestro habló con franqueza sobre su salud y su proceso creativo. Tras dos intervenciones de corazón abierto, aseguró mantenerse activo gracias a su deseo inquebrantable de seguir escribiendo. Componer, explicó, es una necesidad vital: una forma de oración íntima que no puede ser contenida. Definió sus canciones como “inventos” que cobran vida en la voz de otros, y señaló a Zeta como su obra más querida. Para Anthony Ríos, mientras exista sentimiento, la música seguirá siendo su manera más honesta de permanecer vivo.